CÓMO INVERTIR DINERO CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL [REFLEXIONES POR ESPECIALISTAS]

Reconozcámoslo, al ser humano le mueven las “modas”.  Y esto obedece al hecho de que el ser humano es un ser social, donde el comportamiento de unos sujetos condicionan el de otros y viceversa, en un proceso continuo sin fin. Y dentro de esta interrelación, el Principio de Conformidad o Aceptación, hace que el ser humano tenga mayor predisposición a asumir como válido todo aquello que es comúnmente aceptado, y llevar la contraria suponga un verdadero esfuerzo.

Y en el mundo de las inversiones financieras no es una excepción: los inversores se dejan llevar por lo que está de moda.

Prueba de ello, fueron por ejemplo el fenómeno de las criptomonedas de hace unos meses. Aunque fue algo muy efímero en el tiempo, fue impresionante cómo empezaron a surgir de repente noticias sobre Bitcoin, Ethereum o Ripple, prácticamente en todos los medios de comunicación. O cómo todos los agentes económicos, empezaron a posicionarse al respecto inmediatamente. Y con ello, los inversores, sobre todo a la vista de las revalorizaciones que estaban experimentando, invertían como si no hubiese un mañana.

Otro ejemplo es  el “value investing” o “inversión en valor” que desde hace años es la modalidad de inversión en acciones más en auge y que ha provocado la aparición de diversas gestoras independientes. Aunque se trata de una modalidad de inversión muy antigua, el hecho de basarse en un idea tan fácil de explicar al público en general, da la impresión que cualquier otra modalidad de inversión en acciones hoy en día, simplemente no tiene sentido.

Pues algo similar, aunque por el momento en otra escala, está sucediendo con las inversiones con Inteligencia Artificial: están empezando a sonar mucho y no es de extrañar que terminen poniéndose de moda.

Qué es la Inteligencia Artificial: definición y aplicaciones

Es el término que se emplea para referirnos a la simulación de la inteligencia humana pero llevada a cabo por máquinas o computadoras. Estas máquinas están programadas para simular el pensamiento humano y sus actos. En un proceso cognitivo similar al que empleamos nosotros, estas máquinas están diseñadas  para recibir información, procesarla, analizarla y tomas decisiones en pro de un objetivo preestablecido, y en función de los resultados, incorporarlo como como información para futuras decisiones.

inteligencia artificial

Lo que es seguro, es que se trata de una metodología atractiva, y como cualquier automatización o robotización de decisiones siempre despierta curiosidad, y aunque puede generar algo de recelo, tiene una imagen de sofisticación y profesionalidad.

Si sabemos que en un futuro una máquina será capaz de saber mejor que nosotros mismos qué quiero o qué necesito en un momento determinado, podremos considerar que es extrapolable a cualquier ámbito de la vida, incluida las inversiones.

Y esto se debe a las limitaciones que presenta la capacidad intelectual del ser humano frente a las crecientes posibilidades que las máquinas ofrecen para recibir información, analizarla, procesarla y aprender de ella, en un proceso cognitivo análogo —pero más eficiente—que el que ofrece el ser humano.

Si además esta metodología la acompañamos con el “Big Data” o la capacidad de procesar de forma rápida inmensas cantidades de información de todo tipo, podemos crear robots con información y capacidad infinitamente superior a la del ser humano.

¿Es extrapolable la Inteligencia Artificial al campo de las inversiones?

La respuesta es sí y no.

En primer lugar debemos entender que la Inteligencia Artificial por sí misma no es garantía de éxito en las inversiones,  no da dinero per se. Es decir, un especialista en Inteligencia Artificial diseñando coches que se conducen solos, probablemente no sepa ni por dónde empezar a programar un sistema de trading basado en Inteligencia Artificial.

¿Por qué? Porque lo mismo que un buen gestor de inversiones probablemente habrá tenido un buen maestro que le haya enseñado las nociones clave sobré cómo gestionar una cartera con éxito, un sistema de trading con IA necesita de alguien que le establezca esas pautas clave para empezar a recopilar información, procesarla, interpretarla, tomar decisiones y aprender de ella.

Si a esto añadimos que no es lo mismo diseñar un sistema de aprendizaje cuando sabes que la casuística está prácticamente concretada (establecer un bot de reconocimiento de conversaciones, aunque siempre puede encontrarse con situaciones nuevas, lo lógico es que tienda con el tiempo a contemplar prácticamente el 100% de las diferentes casuísticas existentes), que un sistema de aprendizaje que tome decisiones en previsión de acontecimientos futuros, en gran medida aleatorios y muchos momentos impredecibles.

En este último caso, mediante estrategias de inversión con Inteligencia Artificial aunque el sistema puede haber aprendido de múltiples situaciones, la posibilidad de encontrar nuevos contextos es infinitamente mayor.

Por ello, si bien por ejemplo, la gestión value, a la que antes nos referíamos, puede presentar resultados diferentes en función del gestor, todos ellos tienen una base común que los asimila, y todos ellos estarán condicionados por el contexto de mercado o beta. Es decir, a la hora de crear una cartera, podríamos incluso establecer un porcentaje de la misma a gestión value, y dentro de ese porcentaje elegir gestor.

En cambio, esto no debería suceder en lo que se refiere a gestión de inversiones con Inteligencia Artificial, puesto que dos gestores que empleen esta metodología, probablemente sus resultados no tengan absolutamente nada que ver, pudiendo ser los dos fantásticos o los dos un desastre.

Por tanto, siempre recomendamos que el inversor considere esta nueva estrategia de inversión, pero que siempre exija experiencia contrastada, y no se deje llevar exclusivamente, por el hecho de estar de moda.

¿Quieres ver la evolución de una cuenta real? X
Descárgate nuestra APP gratis
DESCARGAR DESCARGAR APP