ENTREVISTA EN LA REVISTA RANKIAPRO 4 DE OCTUBRE SOBRE LA INVERSIÓN CUANTITATIVA

Entrevista a "Igor Alonso, co fundador de Accurate Quant"

"En el mundo de la gestión de inversiones siempre ha existido una dicotomía entre la gestión cuantitativa y la gestión discrecional, entre la gestión en función de técnicasmatemáticas algorítmicas o en función de las decisiones que libremente puede adoptar un gestor en cada momento. Ambas han coexistido durante mucho tiempo y cada una ha tenido sus seguidores y detractores".

"Sin embargo, la inversión discrecional siempre ha prevalecido con notable diferencia, ¿por qué? Principalmente, porque su metodología es más fácil de explicar, y más sencillo de entender el porqué de que podamos confiar en sus resultados".

"Desde este punto de vista no resulta complicado entender cómo en nuestro mercado nacional prácticamente la totalidad de las inversiones financieras están depositadas en fondos de inversión tradicionales que invierten en renta variable y renta fija".

"Es fácil explicar que invertir en renta variable es rentable en el largo plazo, puesto que así ha sido históricamente, porque económicamente es normal que las empresas crezcan y se revaloricen a lo largo del tiempo y con ello remuneren a sus accionistas, y, finalmente, porque todos los organismos públicos —como los gobiernos o bancos centrales—, están sumamente interesados en que así sea".

"Del mismo modo resulta sencillo explicar que invertir en renta fija es rentable, puesto que estamos haciendo de prestamistas a empresas y gobiernos y, por ello, nos remuneran con intereses (en entredicho por el contexto de tipos negativos en el que nos desenvolvemos)".

"En este sentido, un gestor discrecional que invierta en estas modalidades de activos no será cuestionado por su metodología, sino por su experiencia y reputación, único criterio para su selección. En cambio, no resulta tan sencillo explicar una metodología donde las decisiones obedecen única y exclusivamente a técnicas cuantitativas que consideran multitud de variables objetivas, cuantificables, dejando a un lado cualquier tipo de información relativa no parametrizable, circunstancias coyunturales, intereses particulares o incluso emociones, como son la euforia o el pánico".

"La gestión cuantitativa siempre se ve cuestionada por preguntas tales como ¿en el futuro lo va a hacer igual de bien que en el pasado? ¿Cómo un cálculo matemático puede tener en cuenta todo lo que sucede si algunas cosas no se pueden medir? ¿Y si el algoritmo falla? ¿Y si se vuelve «loco»? ¿Cómo reaccionará el algoritmo si ocurre algo que nunca ha ocurrido? ¿Cómo voy a invertir si es una «caja negra» de toma de decisiones?"

"Estas preguntas se efectúan frecuentemente a los gestores cuantitativos, pero no a los gestores discrecionales: podrían volverse locos, o pueden equivocarse, o puede que en el pasado lo hiciesen bien, pero en el futuro no, o que lo que está pasando hoy nunca ha pasado antes, y quién sabe si sabrán hacerlo bien, que la cabeza de un gestor discrecional es también una «caja negra»…"

"Y todo ello, pese a que una metodología cuantitativa se fundamenta en métodos científicos matemáticos que permiten tener un conocimiento exacto de resultados y riesgos históricos de su comportamiento en situaciones extremas, de su comportamiento con respecto a otros activos, etc. O que nos permite simular escenarios extremos y comprobar cómo se actuaría. O que nos permite analizar en cada momento las decisiones adoptadas e incorporarlas a nuestro aprendizaje de forma objetiva".

"Con todo ello, no está siendo hasta la irrupción del Big Data y la Inteligencia Artificial cuando realmente la gestión cuantitativa de inversiones está irrumpiendo con más fuerza en el mundo de la gestión de inversiones".

"Pongámonos en situación: prácticamente en cualquier modalidad intelectual que enfrentemos a una máquina y al hombre, este último saldrá perdiendo, y si aún no lo hace, es cuestión de tiempo que lo haga".

"Y esto se debe a las limitaciones que presenta la capacidad intelectual del ser humano frente a las crecientes posibilidades que las máquinas ofrecen para recibir información, analizarla, procesarla y aprender de ella, en un proceso cognitivo análogo —pero más eficiente—que el que ofrece el ser humano".

"El Big Data o la capacidad de procesar de forma rápida inmensas cantidades de información de todo tipo y la Inteligencia Artificial, que nos permite aplicar técnicas cognitivas de aprendizaje sobre dicha información, posibilita, a través de métodos cuantitativos, crear robots con una capacidad infinitamente superior a la del ser humano. Y es que con estas dos áreas las virtudes de las técnicas cuantitativas se multiplican".

"En Accurate Quant llevamos aplicando este enfoque desde 2008, aplicamos técnicas de machine learning (inteligencia artificial) que nos permiten detectar patrones de comportamiento y, sobre ellos, poder tomar decisiones de inversión. Buscamos sistemas que sean capaces de aprender de sí mismos y adaptarse a cada contexto del mercado".

"Son evidentes las numerosas virtudes de la gestión cuantitativa y las grandes posibilidades que ofrece el Big Data o la Inteligencia Artificial a esta metodología, pero, sin embargo, no garantiza resultados ni tiene la tracción positiva que la renta variable o la renta fija otorga a priori al gestor discrecional. Por ello, en mayor grado que con el gestor discrecional, la experiencia y reputación son críticos a la hora de seleccionar una gestión cuantitativa".

 

Fuente: Revista RankiaPro 4 de octubre

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